De locuras permanentes y encuentros esporádicos

Esto es lo que escribí hoy, más temprano, sobre el 2do encuentro con gente que ya guardo en mi bolsita de amigos. Fuimos a la Laguna de Gómez, cerca de Junín y pasamos ahí el finde largo. Lo publiqué en mi proyecto-blog-creativo  que uso normalmente, espacio para las insomnio-ideas.

“Ayer volví muy cansada. Lo único que quería era un baño. Entré a mi desordenado monoambiente, dejé bolso, mochila y termo en el sillón y me encapsulé en la ducha unos 15 minutos.

Me reía sola. Recordaba escenas de lo que parecía una ficción vivida hace no más de unas horas. Una escapada que había comenzado el jueves al mediodía. Prendí la compu imaginando que buscaría material sobre William Blake y que incluiría a otro blog en mi barra de marcadores.

Estoy en época de finales. Flor, te convendría empezar a prepararte para Psicología, ver si tenes todo para dar Estructura de la información. Soy medio autodidacta (?. ¿Por qué no vale lo que hago por mi cuenta? Cuando estudio, estudio y listo. Ahora quiero esto. Puse música mientras se cargaban las páginas. Conecté la memoria de la cámara y perdí la línea de mi semi-investigación.

Las pestañas quedaron abiertas, el Chrome olvidado. La música fue reemplazada por el sonido ambiente de los videos que empecé a mirar.

Teníamos al músico consagrado, dibujamos como nunca, hicimos un cadáver exquisito y de todo eso derivamos en la composición de un guión que en cualquier escuela de cine habría pasado por papel reciclable. Una primera aproximación al bosquejo de una historia. Un cuelgue de personajes. Escenas vacías, como las propias de un teatro del absurdo, donde la atención de los espectadores solo debe centrarse en lo que pasa.

Ya habíamos cenado. Algunos acompañaron, fieles al empuje del grupo. Para otros, si bien lo bueno ya había comenzado, la situación no tenía fin. La noche es infinita y amerita su disfrute. Del guión pasamos al rodaje. Juan casi se vuelve católico solo para pedir que la policía apareciera, nos encontrara en esa situación y quedara todo grabado. Exprimimos la batería. La había vuelto a cargar después de haber captado el atardecer inolvidable que pescamos aquella tarde.

Foto: Hacía mucho tiempo que no me reía tanto como este último fin de semana!!! =D<br /><br /><br /><br /><br /><br /><br />
Buena semana para todo el mundo gente linda!!!<br /><br /><br /><br /><br /><br /><br />
PH Flor Ferretto

Como after-office del momento cineasta, invadimos el muelle para bailar y convertirnos en un tótem humano. Las máscaras que habíamos preparado para los personajes quedaron guardadas en los bolsillos, pero quizás ya las habíamos dejado en nuestra rutina cortada por el feriado. Ahí eramos nosotros. Todo ese fin de semana fuimos nosotros mismos: una locura andante sin barreras. Ni el amago de la lluvia nos frenó. El Rasta que no escucha Bob Marley se preguntaba por qué Julián llevaba la mochila para todos lados. De ella sacó un paraguas y encima un pantalón impermeable. No teníamos límites.

Sigo recordando y no paro de asociar, con menos intensidad que una de esas tardes, historias y frases y palabras y momentos. La vida en general vuelta un torbellino con cierta lógica de curvas abiertas y otras cerradas.

Se me viene a la mente un libro que conocí este verano y que ya he nombrado en alguna entrada. El libro de historias de palabras y frases que decimos todos los días.

Si tuviera que elegir una para definir cada uno de los días que pasaron de este fin de semana, elegiría “UN DÍA DE LOCOS” y el recuerdo no incluiría tránsito imposible, caras de oficina en una fila bancaria interminable, embotellamiento de entregas y parciales, ni esos lugares comunes que asociamos alwelcome to the jungle cuando hablamos de Capital Federal, por poner un ejemplo.

El recuerdo me haría pensar en otro guión que se basara en el origen de la frase. Porque “un día de locos”, en la Edad Media, se festejaba cada primer día de un año nuevo, es decir, nosotros lo festejaríamos cada primero de enero.

“Consistía en una parodia bufonesca y a veces obscena, de las normas y jerarquías establecidas.En esa fecha se coronaba al Rey de los Locos, cuyo trono se alzaba en la plaza principal y al que se le asignaba un cortejo igualmente lunático, que la multitud seguía entre bromas y aclamaciones. Las autoridades reaccionaron imponiendo penas muy severas a estos orates por un día. Pero aún así la costumbre perduró hasta el siglo XV. Debió llegar la época actual para que “un día de locos” aparezca sin aviso en la vida de cualquier ciudadano normal.”

Y para ir cerrando y ponerme a pensar en los exámenes que tengo que dar de acá al 7 de julio, rescato una frase de los videos en donde Juan dice que todo eso que anduvimos haciendo no se trata más que de “una locura hermosa”.


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