Veo veo que todo cambia

(La imagen es de El Topo ilustrado)

Mi pecho se está incendiando. El corazón se anuncia con tambores de pálpito; me quiere contar una verdad.

Nunca vuelve el viajero, es cierto.

Dentro de una semana se cumpliría un año desde que me subí a un avión rumbo a Perú. Con 19 años me zambullí en mi primer viaje sola: corto, simple, “fácil” para los experimentados. Yo solo pensaba en cumplir los 20 siendo Floren volviendo de Machu Picchu. O no volviendo más.

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Me tiemblan las manos y mis ojos no miran la pantalla, apuntan a ella, pero las imágenes que recibo son un suceder de instantes que me vivieron desde que volví de Perú. Y sí. TODO cambia.

Quizás me haya quedado en el Camino del Inca. No sé, a veces me sumerjo en un torbellino en el que cada vuelta trae algo nuevo, algo que no me pertenece y que entonces sí, comienza a pintarme un poco; o lo que me pertenecía se pierde en una curva.

Me tiemblan las manos mientras escribo esto porque no estoy pensando tanto sino más bien soltando.

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Soltando…

Desde que empezó el año que vengo soltando cosas. Cosas mías, cosas de otros. Me alejo de algunos y me acerco a lo desconocido. Evalúo lo que dije, los acuerdos que hicimos, lo que nunca va a poder ser.

Me topé con miedos, me mandé unas cuantas, me caí ochenta veces desde que volví. Y me sigo levantando y suelto.

Hace unas semanas, un amigo me dijo “es parte de crecer”. Y sí, Juan tiene razón. Dentro de poco cumplo 21. Ya no soy más la chica que se fue de Ushuaia hace tres años para estudiar. Ya cambiaron muchas cosas.

Claro que después de un viaje uno no es el mismo. Claro que cuando te das tanto hay algo que vuelve, porque “cuando das recibís”, dirán. Y sí, pero modificado.

Este cosquilleo me persigue hasta los dedos de mis pies.

Solté palabras, solté amistades, solté un poco mis obligaciones y algunos compromisos, solté algunas maneras de hacer las cosas. Hasta me mudé. Lo que veo enfrente de mi ventana cada vez que abro las persianas también cambió. Me solté a mí misma para ver si me vuelvo a encontrar.

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Y lo hice. Encuentros con gente que apenas conocía, más salidas de por medio, mis dibujos, la escritura, nuevas personas, nuevos proyectos, futuros viajes. Y ahora no me agarraría desprevenida, supongo. Ahora sé que tendré que despedirme más tarde de todo eso también y volver a pensarlo de nuevo.

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La clave está en ese despliegue y en seguir viajando todos los días en cada esquina, construir un mundo dentro tuyo dentro del cual descubrir siempre algo nuevo para soltarlo en el próximo viaje, en la próxima persona que se acerque, en la próxima historia que tengas que soltar.

Uno vuelve del viaje despedido de sí. Y conoce gente que llega por un viaje propio y tendrá que volverse y lo tendrás que despedir. Una parte de esa persona se quedará en el lugar donde te encontró. Y vuelve siendo otro, vuelve siendo él en otro lugar.

El sábado tuve que despedirme, de nuevo. Y con esta última despedida aprendí que la vida es un despedirse constantemente, porque sino explotarías, tantas cosas buenas no podrían entrar, y a las malas no deberías dejarlas.

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Entonces, habiendo soltado, concuerdo con el Topo y repito que “nunca vuelve el viajero: quien viaja, cambia.”

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Esta entrada forma parte del juego “Veo veo” de Dinámicas Creativas. En este grupo nos juntamos con ganas de escribir y leer historias de otros.

Dinámicas creativas

¿Otros participantes? Sí, acá:

Caminando por el GloboHey Hey WorldAmneris MazzeoPor las rutas del MundoUna Argentina en PanamáSomos como ViajamosPlanBViajeroBatmanes (depaseoportodaspartes),RumbeandoPorAhíCuerpo-sentido, UnaArgentinaPorElMundo

8 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Despedirse, soltar. Dos acciones que viajando uno aprende el verdadero significado. Dos acciones que molestan y hasta duelen, que aunque sea la vez número 1000, va a seguir molestando y doliendo.
    ¿Por qué elegís viajar si despedirse y soltar no es tan placentero? Porque es parte de viajar, parte de un todo. ¿No?
    Me encantó tu VeoVeo 🙂

  2. Hey! Peque que genia! con 19 añitos mandarte así sola! 🙂 Que peque… pero que inmensas tus palabras y tus aprendizajes 🙂

  3. SharonRC dice:

    Muy lindo!
    “Me topé con miedos, me mandé unas cuantas, me caí ochenta veces desde que volví. Y me sigo levantando y suelto.” será esta la clave?

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