Puede no alcanzarte.

Era la llave que abría tanto

la puerta de casa como la que encerraba

gritos ahogados en mis cajas invisibles.

 

No sé cuántos diluvios cayeron

en su espalda o qué mandato

le dijo que solo hay una

forma.

 

Su voz se abrió frente a mí

como una zanja que se aproxima a un caballo:

voy a querer saltar.

 

Como mis espejos en pleno incendio

quise lo que pude, confiesa mi intención

o leí en algún Tumblr olvidado.

 

Me fijó tanto que me dio sed

y el ardor se nos hizo real.

No sé cómo se volvería de eso.

 

Vaya con la calma

que estamos solos y hablar

no es verse.

 

Pierdo lo que no tuve nunca

porque no querer tenerlo

parece ser el problema.

 

Aunque hayamos abierto

el regalo de creer que era nuestro.

Mis ojos despiertos no se cierran

si el llamado no deja de escucharse.

 

No quiero tener

si no me tengo.

¿Cuál es la prisa?

 

Es el camino que me espera

una ciudad descubriéndose

mis pies enloquecidos.

 

Quizás lo incierto,

las invitaciones a un abismo expectante,

o la sal entre las manos lastimadas

me arrastra.

 

No hay nada para decir

si la garganta no puede

estirar más promesas

sobre miradas

gestos

hechos

sobre los que no se promete nada

ni se exige.

 

El amor

si no sale

cuando otro lo espera

como otro lo espera

es solo espera

y puede no alcanzarte.

 

El amor no es cálculo

ni cuenta de los días que no nos vimos

ni lista de prioridades.

En mí no crece.

Esa sombra me apaga.

 

¿Tan poco pueden las calles que pisamos

las noches sin sueño y tanto abrirse

los cuerpos y las manos incansables?

 

Quizás sea cierto:

cualquier idea se hace realidad

si la crees cierta.

 

 

Quizás siempre supimos

que no iba a durar

y yo sé que no por eso

se termina.

 

Vernos desandadas

escuchar su desaire

sentir mil bombardeos en los huesos

y la mirada ajena.

 

¿Es fatalidad

si nos desconcierta

y a la vez no?

 

 

Para qué forzarlo.

Fin.

 

Le quito el viento de encima

vuelvo a la ignorancia del tiempo

fue abril y dejamos de pasarnos.

Fin.

 

Ni un tren de madrugada vuelve a acercarme

a lo que no fue.

¿Cómo pretendió verme?

¿Para qué aferrarse al humo con los dedos?

En mí hay espacios a los que apenas llega mi voz,

lagos helados en los que cada molécula de agua

me recompensa.

 

Sin la devolución

hay tanto silencio.

No hay nada que encerrar,

nunca lo hubo.

 

Soltar una forma de ahorcarse

como si los jardines se incendiaran

Tanta idealización

para que al final no me conozcan.

 

Fin.

 

Ahora me escucho respirar.

Es mayo y el ritmo

en mis venas

me acelera.

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