Deliramos por un pan – Torres del Paine días V y VI

Las paredes del glaciar parecen bocas que se abren a una dimensión de luz blanca. La paz salvaje abarca hasta los huesos. Pero seguimos dentro del parque de atracción turística y no es mi tiempo el que uso para mirar atrás. Veo el glaciar como a un grito de niebla alejándose. No puedo tocarlo, se…

La piel eufórica – Día III en Torres del Paine.

Que uno tiene mejor ritmo cuando recién empieza, es un mito. Lo más tangible del tercer día fue la agilidad. El cielo nublado replicaba el efecto cápsula del domo. Calentamos agua para desayunar, arreglamos las mochilas y salimos del campo de hielo Sur. Del campamento Dickson al refugio Los Perros hay cerca de 10km de…

Armamos la carpa entre dos lagos color glaciar – Torres del Paine, día II.

Existen muchas formas de estar en Torres del Paine. El macizo, que parece una montaña rusa emergida de la planicie patagónica, no deja de ser un lugar turístico. Aunque vayamos argentinos (pocos) y chilenos y latinoamericanos en general, el enfoque de los servicios y “ofertas” de estadía es más bien europeo. En los cuadernos de…

Un parque nacional como plataforma de despegue.

Soñé que caía. A mi lado una pared de piedras negras, como turmalinas. Mi mano no alcanzaba a aferrarse a ellas. El sueño era un salto que me hundía en el aire. Se lo conté a Lu todavía encapsulada en mi bolsa de dormir. Me revivieron unos mates que hicimos sin sentir las manos. Check: primera noche del…

Comimos centolla en la orilla del Canal Beagle.

Fueron días de átomo. El olor a vestuario presente todas las mañanas. No lo intenten en sus casas: con borcegos nuevos y pesados no hay que bajar un cerro corriendo ni hacer de guía de montaña. Lu me hizo osteopatía. Tuvo un efecto casi inmediato: el cuerpo responde. Hay un encuentro con los estímulos propios, el movimiento…

Viajamos a dedo por la Costa Brava.

Una semana después de la escapada por el País Vasco con O. nos fuimos a la Costa Brava. El plan era dormir tres noches en la playa y conocer partes del Camino de Ronda. Salimos de Barcelona con tan poca organización que en lo imprevisto pasamos dos noches en carpa y una en la casa de un…

Toco y me voy: Tiempo para una tarde en San Sebastián.

Nos despertamos en Getxo. El inglés de la habitación de al lado se fue temprano. Lo escuchamos la noche anterior hablando con la señora de la casa pero nunca lo vimos. Nos levantamos y el lugar seguía mostrándose de diferentes maneras. En el living había libros bien desgastados y eran de todo tipo: tomos de la…

2×1: Rescaté nuestras mochilas y conocí el centro de Bilbao.

Cuando el hombre de la van nos dejó en la estación de buses de Bilbao sentí que Santander había sido algo así como un espejismo perdido en alguna dimensión de mi cabeza. Volvía a estar en la esquina en la que había hecho dedo un poco más de 24 horas atrás. Solo faltaba la cortina…

Lluvia y vino en la playa de Santander.

Mientras un tren de Barcelona a Blanes o a Sitges te sale entre 6 y 10 euros (2016), viajar en auto compartido puede salirte entre 3 y 5, dependiendo de la anticipación con la que te metas a tu cuenta de Blablacar. Y la alternativa de viaje gratuito se abre la puerta tras dar tres…

Barcelona sobre el nivel del mar.

Cada una de mis salidas dieron a la ciudad un color nuevo. Barcelona se transformaba en Barcelona-según-Floren. Se acercaba el verano y se alargaban los días. Las vueltas que al principio traían algo nuevo en cada esquina -como la vez frente a La Pedrera– se me empezaban a hacer tan familiares como lo cotidiano de…

Espacios sin techo.

A estar entre montañas del sur dos años después vuelve a un espacio sin techos ni paredes vuelve a jugar a llamarlo ‘casa’. Tomar viento-envión. Irse encontrarse siempre de nuevo.