La piel eufórica – Día III en Torres del Paine.

Que uno tiene mejor ritmo cuando recién empieza, es un mito. Lo más tangible del tercer día fue la agilidad. El cielo nublado replicaba el efecto cápsula del domo. Calentamos agua para desayunar, arreglamos las mochilas y salimos del campo de hielo Sur. Del campamento Dickson al refugio Los Perros hay cerca de 10km de…

Un parque nacional como plataforma de despegue.

Soñé que caía. A mi lado una pared de piedras negras, como turmalinas. Mi mano no alcanzaba a aferrarse a ellas. El sueño era un salto que me hundía en el aire. Se lo conté a Lu todavía encapsulada en mi bolsa de dormir. Me revivieron unos mates que hicimos sin sentir las manos. Check: primera noche del…

Comimos centolla en la orilla del Canal Beagle.

Fueron días de átomo. El olor a vestuario presente todas las mañanas. No lo intenten en sus casas: con borcegos nuevos y pesados no hay que bajar un cerro corriendo ni hacer de guía de montaña. Lu me hizo osteopatía. Tuvo un efecto casi inmediato: el cuerpo responde. Hay un encuentro con los estímulos propios, el movimiento…

Viajamos a dedo por la Costa Brava.

Una semana después de la escapada por el País Vasco con O. nos fuimos a la Costa Brava. El plan era dormir tres noches en la playa y conocer partes del Camino de Ronda. Salimos de Barcelona con tan poca organización que en lo imprevisto pasamos dos noches en carpa y una en la casa de un…

Toco y me voy: Tiempo para una tarde en San Sebastián.

Nos despertamos en Getxo. El inglés de la habitación de al lado se fue temprano. Lo escuchamos la noche anterior hablando con la señora de la casa pero nunca lo vimos. Nos levantamos y el lugar seguía mostrándose de diferentes maneras. En el living había libros bien desgastados y eran de todo tipo: tomos de la…

2×1: Rescaté nuestras mochilas y conocí el centro de Bilbao.

Cuando el hombre de la van nos dejó en la estación de buses de Bilbao sentí que Santander había sido algo así como un espejismo perdido en alguna dimensión de mi cabeza. Volvía a estar en la esquina en la que había hecho dedo un poco más de 24 horas atrás. Solo faltaba la cortina…

Lluvia y vino en la playa de Santander.

Mientras un tren de Barcelona a Blanes o a Sitges te sale entre 6 y 10 euros (2016), viajar en auto compartido puede salirte entre 3 y 5, dependiendo de la anticipación con la que te metas a tu cuenta de Blablacar. Y la alternativa de viaje gratuito se abre la puerta tras dar tres…

Recuerdos de la Costa Brava, parte I.

En enero llegan las 6 de la tarde sin luz. El frío encapsula el cielo y las calles están vacías. Días de impasse entre mi llegada a Barcelona y mi ocupación del piso me dejaron aterrizar de a poco y, más que nada, conocer la Costa Brava. Blanes fue un puerto. Es la primera ciudad de la Costa Brava, si se…

Espacios sin techo.

A estar entre montañas del sur dos años después vuelve a un espacio sin techos ni paredes vuelve a jugar a llamarlo ‘casa’. Tomar viento-envión. Irse encontrarse siempre de nuevo.